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Ojo seco: cómo cuidarlo

Ojo seco: cómo cuidarlo

Escrito el 16.04.2019 a la categoría general

Si sientes molestias, escozor, picor, lagrimeo constante o sequedad y tienes más de 45 años este post te interesa, ya que puede que sufras el síndrome del ojo seco. A continuación te explicamos qué es, cuáles son los síntomas y las causas, cómo tratarlo, cómo prevenirlo y cuáles son las lentillas más adecuadas para evitarlo.

¿Qué es el síndrome del ojo seco?

En la actualidad, el ojo seco es uno de los motivos de urgencia más comunes en un servicio oftalmológico ya que, por las molestias generadas, afecta a la calidad de vida de los pacientes que lo padecen.

El ojo seco o síndrome del ojo seco es una enfermedad que afecta aproximadamente al 30% de la población, y que requiere un diagnóstico y tratamiento personalizados. Es un síndrome crónico que afecta a mucha gente a quien todavía no se lo han diagnosticado, así que si ves que sufres varios de los síntomas que describiremos a continuación, no dudes en acudir a tu oftalmólogo. En España se calcula que lo sufre más del 60% de la población mayor de 45 años, alrededor de unos 5 millones de personas, afectando principalmente a mujeres e incrementándose con la edad, llegando hasta el 80% en mayores de 60 años.

Si bien es cierto que el ojo seco se produce por un déficit de lágrima (ya sea por escasa producción o por una excesiva evaporación) o porque esta es de mala calidad, se trata de una enfermedad multifactorial, compleja y crónica que va mucho más allá de, simplemente, “no tener lágrima”. Afecta a la superficie del ojo produciendo molestias, problemas visuales, inflamación y, en algunos casos, llegando a crear lesiones en la córnea y la conjuntiva.

La escasez de lágrima o la mala calidad de esta se debe a alteraciones en las glándulas de Meibomio. Estas glándulas, que se encuentran en los párpados y segregan lípidos (grasas), son las encargadas de lubricar la superficie ocular y evitar que se evapore la película lagrimal, lo que se conoce como Disfunción de las Glándulas de Meibomio.

Esta falta, inexistencia o mala calidad de lágrima en el ojo supone un grave problema ya que esta es la encargada de nutrir, humidificar y lubricar la superficie del ojo. La lágrima se sitúa debajo de los párpados y funciona como el aceite de un engranaje, ya que hace que el parpadeo se produzca de una forma suave sin rascar ni dañar el ojo.

Síntomas:

Además de la sequedad ocular, estos síntomas te pueden indicar que padeces el síndrome del ojo seco:

  • sensación de quemazón

  • sensación de picazón

  • enrojecimiento

  • sensación de arenilla

  • malestar al realizar tareas cotidianas como leer, conducir o fijar la mirada en las pantallas de televisores, tabletas o móviles

  • intolerancia a las lentes de contacto

  • visión borrosa

  • excesiva sensibilidad a la luz

  • párpados pesados

  • fatiga visual

  • hipersensibilidad a la luz

Si tienes uno o varios de estos síntomas acude a tu oftalmólogo, quien te dará un diagnóstico y te informará sobre el tratamiento más adecuado para ti.

Causas:

¿Y cuáles son las causas de esta enfermedad? Son muy diversas y pueden darse de forma aislada o confluir varias. Entre las principales destacan:

  • factores hormonales que se producen en la adolescencia y con la llegada de la menopausia

  • edad avanzada, especialmente a partir de los 45-50 años

  • uso incorrecto o abuso de lentes de contacto

  • trastornos alérgicos

  • consumo de medicamentos antidepresivos, antihistamínicos y anticonceptivos entre otros

  • tratamiento con quimioterapia o radioterapia

  • haberse sometido a una cirugía ocular previa, como la cirugía láser, para el tratamiento de la miopía, hipermetropía y/o astigmatismo, ya que se puede producir una disminución de la sensibilidad de la córnea

  • factores ambientales interiores (aires acondicionados y sistemas de calefacción) y exteriores (climas áridos con bajos niveles de humedad, muy contaminados o con mucho viento)

  • déficit de vitaminas en la alimentación

  • enfermedades autoinmunes y/o reumáticas como la artritis reumatoide, el síndrome de Sjögren, la fibromialgia, la diabetes, el lupus, etc

  • tabaquismo

  • leer durante largos periodos de tiempo, ya que se reduce la frecuencia del parpadeo y la lágrima se evapora más rápido

  • usar dispositivos electrónicos con mucha frecuencia

  • viajar mucho en avión, debido al aire seco de la cabina

  • problemas relacionados con el párpado como la blefaritis, la imposibilidad de cerrar el párpado, debido al envejecimiento o tras una cirugía de blefaroplastia

Tratamiento:

Los controles rutinarios en el oftalmólogo, especialmente si tienes alguno de los factores de riesgo que hemos mencionado anteriormente, son esenciales para la detección precoz del ojo seco. La detección será clave para actuar tempranamente sobre la sintomatología y evitar los problemas que la enfermedad puede acarrear.

Para llegar a un diagnóstico correcto y establecer la causa o causas principales hay que someterse a un examen exhaustivo por un especialista. Se debe practicar una minuciosa revisión de los párpados y de su borde libre, determinar la frecuencia del parpadeo, estudiar la cantidad y calidad de producción lagrimal, medir la sensibilidad corneal y en ocasiones, incluso, realizar una biopsia de la superficie ocular para lograr un diagnóstico. En algunos casos, se puede aconsejar realizar un análisis de sangre para descartar una causa autoinmune, como el Síndrome de Sjögren.

Una vez diagnosticada también deberás realizar revisiones periódicas aproximadamente cada 3 o 6 meses, y todas aquellas visitas que el especialista considere oportunas. Además, deberás adoptar una actitud preventiva para mantener el equilibrio lagrimal y lograr un alivio sintomático duradero.

El tratamiento del ojo seco es a largo plazo y, en ocasiones, de por vida, ya que la evolución de la enfermedad es crónica, lenta y progresiva.

A continuación te explicamos cuáles son los tratamientos más habituales, pero te recomendamos que sigas siempre los consejos de tu oftalmólogo y que mantengas una correcta higiene de los párpados, utilices lágrimas artificiales, evites ambientes irritantes, utilices gafas protectoras y descanses la vista después de realizar esfuerzos visuales. Además, añadir alimentos ricos en ácidos grasos esenciales como frutos secos o pescado azul a tu dieta también puede ser beneficioso.

El tratamiento más extendido consiste en la aplicación de lágrimas artificiales sin conservantes para ayudar a mantener la humedad. Se trata de una solución salina isotónica o hipotónica compuesta por agua que ayuda a alargar la permanencia de lágrima artificial sobre la superficie ocular, además de prevenir cualquier contaminación y cualquier tipo de irritación ocular.

En casos más complejos, se han utilizado colirios obtenidos del suero propio del paciente y fármacos inmunosupresores para luchar contra la inflamación, como la ciclosporina A.

También existe un procedimiento quirúrgico no invasivo que tiene como objetivo abrir el conducto de salida de las glándulas de Meibomio, extraer el contenido graso de su interior y aplicar un antibiótico para normalizar la flora microbiana. Se realiza con sedación superficial y es indoloro.

Además, se puede exfoliar el borde libre de los párpados y realizar un drenaje glandular. Esta es una de las técnicas menos invasivas. Se trata de eliminar la membrana que tapona las glándulas de Meibomio mediante una exfoliación. A continuación, se realiza un masaje para vaciar el contenido de las glándulas aplicando frío y antioxidantes para reducir la inflamación de los párpados y mejorar el drenaje linfático.

Otros tratamientos que se han utilizado, pautados eso sí, únicamente por un oftalmólogo son: corticoides tópicos, hialuronato sódico, lágrimas de suero autólogo, pilocarpina (en pacientes con síndrome de Sjögren) o ácido hialurónico en combinación con otros productos como la goma xantana o el HP-guar, entre otros.

Prevención:

¿Qué podemos hacer en nuestro día a día y a partir de ya para evitar padecer este síndrome?

Aunque resulte difícil, teniendo en cuenta nuestros hábitos y cómo está organizada la sociedad, te recomendamos que te mantengas lo más alejado posible de ambientes secos, corrientes de aire, el humo del tabaco, los sistemas de calefacción y los aires acondicionados, ya que pueden irritar mucho nuestros ojos debido a que favorecen la evaporización de la lágrima.

También te aconsejamos que utilices en invierno un humidificador e incluso gafas de sol protectoras todos los meses del año.

Por otro lado, intenta parpadear con frecuencia, limpiar las pestañas con compresas calientes o ponerte lágrimas artificiales de vez en cuando para compensar la falta de lágrima natural.

Si tienes algún factor de riesgo que pueda desencadenar el síndrome del ojo seco, también puedes incorporar a tu dieta ácidos grasos omega-3 que se pueden encontrar en alimentos como el pescado azul, el salmón, la sardina, el atún, la caballa o la trucha, además de mariscos, como el cangrejo, las gambas o los mejillones. 

También puedes consumir más alimentos vegetales como las semillas de lino o las de chía, así como frutos secos como las nueces, además de beber mucho líquido.

Lentillas para el “ojo seco”:

Desafortunadamente no existen lentillas que nos eviten sufrir este síndrome, pero sí que las hay que ayudan a mantener el ojo hidratado gracias al hidrogel de silicona, que contiene menos agua que los modelos antiguos y así la alteración lagrimal natural se reduce y mantiene mejor los ojos humedecidos.

La familia Proclear, de los laboratorios CooperVision, ofrece una solución a la sequedad ocular, gracias al Omafilcon A, un hidrogel de alto rendimiento que, unido a la tecnología PC Technology™, garantiza el flujo de oxígeno durante su uso. Mantiene los ojos hidratados y con una visión nítida y constante tras más de 12 horas gracias a este material naturalmente biocompatible.

Por otro lado, los laboratorios Johnson&Johnson tienen las Acuvue Oasys, unas lentes de contacto que evitan el riesgo de sufrir ojo seco gracias a la superficie de hidrogel de silicona que las constituyen. Por ello puede llegar a los ojos un nivel superior de oxígeno, y su avanzada tecnología HydraClear™ Plus asegura la humedad en los ojos puesto que lubrica todo el tiempo el globo ocular y actúa como una especie de córnea artificial.

Las Clariti, también de Coopervision, son las lentillas que este año llegan pisando fuerte dispuestas a revolucionar el mercado de las lentes de contacto. Se trata de unas lentillas que utilizan la tecnología WetLoc™, que ayuda a retener la humedad, luchando así contra el ojo seco y demás irritaciones. Han sido especialmente diseñadas pensando en aquellas personas que frecuentan ambientes con aires acondicionados o sistemas de calefacción y que necesitan un extra de hidratación.

Finalmente te recomendamos las ULTRA, la última novedad en lentillas de los laboratorios Bausch+Lomb, unas lentes de contacto diseñadas para la corrección de la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo o la presbicia en usuarios de pantallas digitales. Se trata de unas lentillas blandas de reemplazo mensual fabricadas en hidrogel de silicona Samfilcon A especialmente pensadas para garantizar la máxima comodidad, ya que se mantienen hidratadas durante 16 horas. Gracias a su tecnología MoistureSeal® se minimiza el riesgo de sufrir sequedad ocular, ya que el uso de pantallas digitales suele ir asociada a ambientes con aires acondicionados o sistemas de calefacción. La alta permeabilidad al oxígeno de estas lentes de contacto, una de las más altas del mercado, favorece la baja deshidratación ocular que suele venir causada por la frecuencia de parpadeo frente a pantallas y que puede provocar una mayor evaporación de la lágrima.

 

Imagen cedida por Freepik

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