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Síntomas de rechazo lentillas

Síntomas de rechazo lentillas

Escrito el 08.05.2019 a la categoría general

Aproximadamente 2,5 millones de españoles utilizan lentes de contacto de manera habitual, pero todavía hay quienes que se resisten a utilizarlas por miedo a rechazarlas o, incluso, a sufrir infecciones o problemas graves de córnea. Si eres uno de ellos tienes que saber que, si haces un uso correcto de las lentillas y sigues las recomendaciones de tu profesional de la visión sobre cómo cuidarlas y cuánto tiempo se pueden llevar, su uso es completamente seguro.

Si, por el contrario, experimentas cualquiera de los síntomas que leerás a continuación deberías quitarte las lentillas de inmediato y acudir a tu óptica de confianza:

 

A veces podemos sentir que la lentilla no nos resulta tan cómoda como cuando nos la pusimos por primera vez. Puede ser que tenga una pestaña, una pequeña partícula de arenilla o una pelusa. Si es así, con las manos limpias y secas, desplaza cuidadosamente la lente del centro de tu ojo abierto y muévela de nuevo al centro mientras sostienes los párpados inferior y superior con los dedos. Si desaparece, perfecto; pero si persiste la incomodidad, quítate la lente y examínala cuidadosamente en busca de roturas, suciedad o un cuerpo extraño. Si la lente parece no tener daño alguno, límpiala, enjuájala y desinféctala bien y, después, vúelvetela a poner. Si cuando te la pones de nuevo el problema persiste, tírala y ponte una nueva. Si el problema se repite con la nueva lentilla, quítatela y consulta con tu profesional de la visión inmediatamente para que identifique el problema y te proporcione un tratamiento adecuado para evitar un daño ocular grave.

Es importante que un especialista te haga un diagnóstico, ya que puede que tengas intolerancia a las lentillas o a alguno de los productos que estás usando con ellas (solución óptica de mantenimiento, gotas humectantes, etc).

Las molestias que pueden ocasionar las lentes de contacto tienen su origen en varios factores, pero, para que funcionen del modo en que se suponen que deben hacerlo, es importante cuidarlas correctamente, siguiendo el calendario de mantenimiento y sustitución y realizando adecuadamente los pasos recomendados para su limpieza. Si no los sigues pueden producirse problemas de visión, incomodidad y otros problemas de seguridad.

 

Cómo mejorar algunas molestias que pueden ocasionarnos las lentes de contacto:

Si sientes algunos de los síntomas que te describimos a continuación no significa necesariamente que tengas intolerancia o rechazo a las lentillas, pero sí debes hacerte algunas preguntas:

  • ¿Estoy haciendo un uso correcto de las lentillas?
  • ¿Estoy respetando los tiempos de uso?
  • ¿Las estoy limpiando de manera correcta y adecuada?
  • ¿Hay factores externos que influyan en mis ojos y por eso siento malestar e incomodidad?

Revisa todos estos puntos y si alguno falla, intenta corregirlo. Si sigues sintiendo que algo no va bien, habla con un especialista en salud ocular, que, a fin de cuentas, es quien mejor podrá asesorarte y hacerte una valoración profesional.

 

Incomodidad al final del día:

Muchos usuarios de lentillas se sienten incómodos al final del día. Los nuevos materiales y las tecnologías más avanzadas de las lentillas de hidrogel de silicona están pensados para contrarrestar estos problemas permitiendo que más cantidades de oxígeno lleguen al ojo y, por tanto, las lentillas permanezcan más hidratadas durante el día. Si sientes molestias e incomodidad al final del día consulta con tu oftalmólogo, quizás te recomiende unas lentes con mayor permeabilidad al oxígeno, unas lágrimas humectantes o que reduzcas el número de horas al día que usas las lentillas, por ejemplo, usando las gafas por la tarde después del trabajo en vez de llevarlas hasta que te acuestas.

Sensación de sequedad ocular:

Las personas que sufren sequedad ocular ocasional notan mejoría con el uso de gotas humectantes. Sin embargo, tienes que asegurarte de que utilizas unas compatibles con tus lentes de contacto. También puedes sentir alivio si llevas lentillas con menos contenido en agua. Aunque pueda parecer contradictorio, las lentillas con más contenido en agua pueden secarse más fácilmente, agravando los síntomas del ojo seco. Si eres uno de ellos, habla con tu oftalmólogo para que te haga un diagnóstico. Lee más información sobre el síndrome del ojo seco en nuestra entrada “Ojo seco: cómo cuidarlo”.

Notar las lentillas en el ojo:

Notar las lentillas cuando las usas puede deberse a varios factores. Estos son los más comunes.

Por un lado, puede deberse a un mal ajuste. Así que, revisa la colocación de las lentes y ten especial atención sobre todo si usas lentillas tóricas. Así como todos los ojos son diferentes, también lo son las lentillas, y deben ser adaptadas a unos requerimientos específicos. Notarás las lentillas en el ojo cuando el diámetro o la curva base no hayan sido medidos adecuadamente. De igual manera, si las lentillas no están lo suficientemente curvadas, puede que se desplacen al parpadear. Las lentillas de un tamaño inadecuado al tuyo pueden dañar la córnea, así que nunca utilices otras lentillas que no sean las tuyas.

También puede ser que hayan ido acumulando con el tiempo una cantidad de residuos que no se pueden limpiar. Esto puede hacer que notes cada vez más las lentillas.

Sea cual sea el motivo, la recomendación siempre es la misma: quítate las lentillas y utiliza las gafas hasta que puedas acudir a un oftalmólogo para que te haga una valoración y te dé un diagnóstico.

Quemazón al ponerte las lentillas:

Puede ser una señal de que las lentillas están contaminadas. Las lentillas absorben fluidos, así que puede ser que hayan absorbido cualquier crema, aceite, suciedad o sustancia que haya entrado en contacto con ellas, provocando quemazón al tocar tus ojos. De ser así, lávate las manos siempre antes de tocar las lentillas y los ojos para prevenir la contaminación de las mismas. Usa jabones sin bases de aceite y libres de perfumes, así como toallas limpias y que no dejen pelusas. Puedes leer todos los consejos para no ensuciar las lentes de contacto en nuestra anterior entrada: “Cómo usar las lentillas correctamente”. Si quieres asegurarte una mejor limpieza, puedes cambiar a lentillas diarias desechables, pero siempre bajo supervisión de tu oftalmólogo.

Ojos rojos, dolor, hinchazón y secreciones:

Si experimentas dolor, hinchazón, los ojos enrojecidos y estos producen secreciones, deja de usar inmediatamente las lentillas y consulta con el óptico, ya que puede tratarse de una infección que tan solo mejorará cuando sea tratada. Mientras tanto, te recomendamos que utilices las gafas. Si sigues usando las lentillas puede que vayan a peor, independientemente de la causa de la infección.

Malestar e incomodidad por mala higiene o uso excesivo:

A veces el ritmo frenético que llevamos durante el día y un poco de falta de organización nos impiden cumplir con los cuidados de higiene de las lentillas o respetar el tiempo de uso. En este caso es probable que sientas malestar o incomodidad. Si es así, siempre puedes cambiar a unas lentillas diarias desechables, respetando, claro está, el tiempo de uso que te ha recomendado tu oftalmólogo y las fechas de vencimiento de las lentes.

Malestar asociado a alergias estacionales:

Muchas personas que sufren alergias notan que sus ojos lagrimean más o se secan más de lo habitual. Cuando las alergias afectan a los ojos, las lentillas pueden verse afectadas al adherirse suciedad y partículas, lo que provoca que las lentillas se conviertan en una causa constante de irritación. De ser así, te recomendamos que limpies las lentillas regularmente y hables con tu óptico para saber si debes cambiar de productos de limpieza y mantenimiento o cambiar a lentillas diarias desechables. El óptico podrá prescribirte gotas para los ojos para aliviar los síntomas, que pueden llegar a provocar incluso tics en los ojos.

Malestar asociado a la interacción con ciertos medicamentos:

Muchos medicamentos causan sequedad ocular, especialmente aquellos para tratar las alergias y los problemas de presión arterial. Si te medicas por un periodo corto de tiempo, las gotas para los ojos pueden ayudarte a rehidratar los ojos o puedes considerar usar gafas temporalmente, pero si se trata de un tratamiento continuo en el tiempo, habla con tu médico u óptico. Puede que tengan lentillas específicas o puede que te sugieran tomar suplementos que te ayuden.

Malestar asociado al consumo de alcohol, café o tabaco:

El alcohol y la cafeína pueden causar deshidratación, y si no bebes una cantidad suficiente de agua puede que tus ojos se sequen y se irriten más fácilmente. En este caso, puedes elegir limitar la ingesta de cafeína y alcohol o tomar suplementos como el aceite de linaza, que pueden mejora la calidad de las lágrimas. Habla con el médico u óptico primero para que este te asesore.

 

Imagen cedida por Freepik

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